Historia de la marinera

La marinera es uno de los mayores arquetipos de nuestra riqueza mestiza: hispana, andina y africana, sirve como reflejo de nuestra historia. Este baile es el encuentro de dos almas que demandan un estallido de amor, donde el hombre, como conquistador español, intenta someter a la mujer indígena que se rebela, cortejándola con rituales sensuales de los esclavos, quienes al sonido del cajón presencian dicha imposición.

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El remoto antecedente de la Marinera se encuentra en el siglo XVII, con el Fandango, que probablemente a nació en Perú por el año de 1600. Fue una danza de pareja que representaba el enamoramiento y el cortejo, y que fue censurado por la Iglesia y la Corona. Esta danza mezcló lo característico de los tres grupos étnicos del virreinato y luego fue exportado a España, formando parte de su tradición.

A principios del siglo XVIII también surge el Tondero, primero con los bailes procedentes de Morropón (Piura) y luego fue incorporado el canto en Saña (Lambayeque). El Tondero es una danza que conserva un espíritu rebelde y errante: una mezcla de expresivo ritmo alegre, vivaz y atrevido, que mimetiza la actitud del gallo y la gallina cuando el macho persigue a su hembra para el apareamiento. Este baile va a servir de modelo para el surgimiento de la Zamacueca y, luego, la Marinera.

 
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